sábado, 29 de mayo de 2010

ESTHER VOM JUNKERTAL, Esther

Un día cualquiera para recordar....

Para ser sincero debería abstenerme en mis lágrimas y no desahuciar mis sentimientos en insípidas palabras que sólo a través del vacío se hacen oír en forma de eco. Para ser sincero debería confesar mis pecados y atenerme a mi penitencia. Para sincero debería haber eliminado todo litigio, incluyéndome a mí mismo. Para ser sincero, debo decir que creo que nunca llegaré a ser sincero. Si lo fuera, estas palabras serían absurdas, pero en la forma adecuada; no por estética o poéticamente insípidas, sino por innecesarias. Si lo fueran, no me importaría corregir mis continuos errores de expresión y de ortografía para no parecer un payaso. Si así me apresurara a ser y a sentir, en una verbalización real de la actividad de mi ser, en una conjugación indeclinable del verbo amar, si así hubiese dispuesto, haría mía la insensibilidad ortográfica de Hemingway, a pesar de mi exacerbada incapacidad literaria, sin reparar en el reconocimiento como efecto amortiguador de las críticas que surgieran. Si así viviera, las huellas del camino no delatarían mi situación, sino mi ser. Pero, sin embargo, véanme aquí, desamparado, recordándote y traicionando mis lágrimas, mis recuerdos y mis pensamientos por papel. Delatándome soezmente como incapaz de ser voz, de ser acción, de ser expresión de mi mismo. Apenas me reconozco, porque jamás me he permitido mirarme sinceramente en ese espejo que Pascal ponía en los ojos de los demás. Jamás me puse en pelotas porque nunca he sido capaz de quitarme la ropa ante el reflejo de un espejo. Nunca acabé más de unas cuantas líneas porque nunca he sabido qué contar. Y en esa indefinición, y en ese titubeo ingenuo y pedante, en ese susurro que impacienta al oído, en ese sin sentido; yo. Desconocido y desconfiado me busco entre pedazos y en uno de ellos tú de nuevo. Por si no te lo he dicho; hola. No me ha dado tiempo a disculparme, por tanto, a tus patas mi vida entera, ojalá sirva para crear un bonito collage picassiano o alguna surrealista composición, que al menos dé colorido a cualquier pared.

Me es difícil despedirme porque luego sólo quedo yo, pero en ese inhóspito lugar, recordaré tus huellas, no para verte, sino para ser estela de tu camino: ojalá no me pierda…

Hasta pronto.

No hay comentarios:

Publicar un comentario